«Utilizamos la mayor parte de nuestro poder para prolongar la vida. Al hacerlo, solo logramos reducirla a la supervivencia. Vivimos para sobrevivir.
La obsesión por la salud y la optimización es una respuesta refleja a la falta de ser. Intentamos compensar la ausencia de ser prolongando la vida pura, y al hacerlo nos insensibilizamos a la intensidad de la vida.
La confundimos con mayor producción, rendimiento y consumo, pero estas son meras formas de supervivencia».
La pluma siempre pensante del gran filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Ha
